Hooliganismo y subculturas de estadio, capitulo del libro "Una historia popular del fútbol" de Mickaël Correia:
"Para los hooligans —analiza Patrick Mignon—, el fútbol tiene una dimensión carnavalesca: un partido es un momento en el que poner el mundo del revés. Ponerlo del revés ruidosamente, cantando, entregándose a la obscenidad y a la ebriedad, aunque también invadiendo la cancha, no solo porque uno piense que así se va anular el partido que su equipo está perdiendo, sino también para transgredir las reglas del juego, para imponer la presencia del pueblo frente a las autoridades del club o de la Federación. Es una forma de rebelión."




